Tenemos dos orejas, una a cada lado de la cabeza, para oír el mundo que hay a nuestro alrededor (binauralidad). El cerebro aprovecha las diferencias temporales y de nivel sonoro entre un oído y otro para calcular la ubicación de los sonidos con respecto a la cabeza. Eso nos ayuda a discriminar unos sonidos de otros y a centrar nuestra atención en los que nos interesan. También sirve para escuchar por el lado que recibe el sonido más claro, lo cual nos ayuda a separar los sonidos de interés del ruido de fondo.

La cabeza tiende a oponerse al paso de la onda sonora, se conoce como efecto sombra de la cabeza, por lo que se presenta una diferencia interaural de intensidad (llegada diferenciada de la onda a cada oído), que refleja la diferencia en la intensidad de la onda que llega a cada oído. Para tonos por debajo de 1500Hz la diferencia de intensidad interaural prácticamente no existe, pero para las frecuencias superiores a 1500Hz, se hace eficaz.

Todos realizamos de forma instintiva pequeños movimientos de la cabeza que nos permitan crear nuevos índices binaural y monoaural, y por tanto, identificar con precisión la posición de una fuente sonora.

Cuando se produce una pérdida auditiva, algunas de esas diferencias dejan de ser audibles, con lo que se pierde información valiosa. Es por ello por lo que los audífonos presentan prestaciones para mejorar en las situaciones de escucha difíciles.

Lo que hace que el habla sea tan difícil de seguir cuando se tiene pérdida auditiva es que se compone de gran variedad de sonido en un flujo rápido. Las consonantes suaves con una frecuencia alta, como la “f”, la “s” o la “t” pueden quedarse ocultas entre los sonidos más fuertes de frecuencia más baja, por ejemplo, la “a”, la “o” y la “u”. Por lo que en algunas palabras se vería obligado a adivinar el resto de la palabra, mientras que la conversación sigue su curso natural.

A parte de más razones, es por todo esto por lo que siempre se recomendará una adaptación binaural audioprotésica ( dos audífonos), siempre que haya una Hipoacusia bilateral.

INTELIGIBILIDAD DEL HABLA

LA TRANSDUCCIÓN DE LOS SONIDOS

RECLUTAMIENTO AUDITIVO