La timpanometría permite valorar las variaciones de la impedancia del oído medio en función de las modificaciones de presión aplicadas en el conducto auditivo externo. Una diferencia mínima de presión entre las caras externa e interna del tímpano comporta una potenciación de la impedancia del sistema, resultando una disminución de la energía acústica efectivamente transmitida.

La distensibilidad alcanza un máximo cuando el gradiente de presión entre uno y otro lado del tímpano es nulo, y disminuye cuando este gradiente aumenta. La evolución de la distensibilidad, según las modificaciones de la presión, refleja la facilidad de movimiento de la cadena a través del tímpano, el estado funcional propiamente dicho de la cadena de huesecillos.

La sonda, provista de una oliva, se introduce en el CAE, debiendo estar obturado de una forma estable, confirmándose esta estanqueidad  mediante la estabilidad de la aguja del manómetro conectado a la bomba, para una presión positiva de +200mm. A continuación se reduce progresivamente la presión hasta llegar a -200mm o -400mm; esta reducción se realiza manualmente o mediante una bomba motorizada (impedanciómetro automático).

Cuando se producen variaciones de presión, se registran las modificaciones de la amplitud de la distensibilidad, ya sea en el cuadro de control del aparato o en una impresión en papel. Estas variaciones de la distensibilidad permiten establecer la curva de timpanometría.

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  • CURVAS TIPO A: corresponde a la curva normal, indica que el sistema del tímpano y los huesecillos funciona sin alteración alguna, no teniendo valor como indicador el nivel auditivo del individuo.
  • CURVAS TIPO AD: presentan un gradiente de presión muy intenso. Estas curvas pueden traducir la presencia simplemente de un tímpano flácido, y no tener un gran valor patológico, pudiéndose observar igualmente en las roturas de la cadena de huesecillos.
  • CURVAS TIPO AS: presentan un pico centrado de muy débil amplitud, correspondiendo, a menudo, a un tímpano rígido como el que se observa en la timpanosclerosis.
  • CURVAS TIPO B: se caracterizan por el hecho de que no poseen pico y su trazado se mantiene a una altura limitada. Básicamente con un forma aplanada. A veces el máximo de amplitud es manifiesto, y su elevación se produce de una manera muy progresiva y asintótica. Se observa entonces un aspecto en “cúpula”. Estas curvas pueden corresponder a la presencia de líquido en la cavidad del oído medio.
  • CURVAS TIPO C: se caracterizan por un pico con un claro desplazamiento hacia las presiones negativas. La amplitud puede ser normal o baja. Estas curvas implican una depresión permanente del oído medio, que traduce un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio. Este tipo de curva se observa también en una otitis aguda en fase de curación.

 

Otras formas de curva también son posibles. Puede tratarse de curvas bífidas, que corresponden a la presencia de zonas de resistencia distinta a la altura del tímpano. La presencia de oscilaciones en el trazado corresponde a menudo a simples temblores musculares. Cuando estas oscilaciones se localizan exclusivamente en la pendiente de ascenso puede corresponder a la existencia de un elemento vascular en la cavidad del oído medio (por ejemplo, tumor glómico que se ha estendido hasta esta zona y cuyas oscilaciones son entonces sincrónicas con el pulso). Cuando las oscilaciones son sincrónicas con la respiración, pueden corresponder a una abertura de la trompa de Eustaquio.

⇒El OÍDO

⇒AUDIOMETRÍA

 

 

 

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